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sexta-feira, outubro 14, 2005

é hora de uma historinha:




LA NIñA Y EL PÁJARO

Era una vez una niña que tenía como mejor amigo a un pájaro.
Un pájaro distinto a todos los demás: era encantado.
Si la puerta de la jaula está abierta, los pájaros comunes vuelan lejos, para no volver nunca más...
Pero el pájaro de la niña volaba libre, venía cuando la melancolía y la añoranza le golpeaban el pecho...
Sus plumas también eran distintas. Cambiaban de color. Eran siempre pintadas por los colores de los lugares extraños y lejanos por donde volaba.
Cierta vez, volvió totalmente blanco, la cola enorme de plumas fofas como el algodón.
– "Niña, vengo de montañas frías y cubiertas de nieve, todo maravillosamente blanco y puro, brillando bajo la luz de la luna, silencio casi sepulcral, a lo sumo el barullo del viento resquebrajando el hielo que cubre las ramas de los árboles. Como obsequio para ti, traje en mis plumas, un poco del encanto que he visto..."
Y así, empezaba a cantar las canciones y las historias de aquel mundo que la niña jamás viera. Hasta que ella se adormecía, y soñaba que volaba en las alas del pájaro.
En otra oportunidad, volvió rojo como el fuego, y lucía un penacho dorado en la cabeza.
"Vengo de una tierra quemada por la sequía, una tierra con mucho calor y sin agua, donde los grandes, los pequeños y los animales sufren la tristeza del sol que no se apaga. Mis plumas han quedado como aquel sol y traigo canciones tristes de los que se encantarían al oír el ruido de las cascadas y ver la belleza de los campos verdes.”
La niña amaba al pájaro y podía oírlo, un día tras otro, sin parar. Y el pájaro amaba a la niña, y por eso siempre volvía.
Pero, invariablemente, llegaba el momento de partir. Lloraba la niña y también el pájaro. Y la niña, con pueril entusiasmo, le pidió al pájaro que no se fuera más.
- Te contaré un secreto, dijo el pájaro: las plantas precisan de la tierra, los peces precisan de los ríos, nosotros precisamos del aire...
- Y mi encanto precisa de la nostalgia. Es esa acongojada tristeza, a la espera de volver, la que hace que mis plumas queden hermosas.
- Si no voy, no habrá nostalgia. Entonces yo dejaré de ser un pájaro encantado y tú dejarás de amarme.
Así, una vez más, el pájaro se marchó. La niña, solita, por la noche lloraba de tristeza. Y fue en una de esas solitarias noches que urdió una idea malvada.
- Si yo lo aprisiono en una jaula, nunca más se podrá marchar; será mío para siempre. Nunca más sentiré nostalgias y estaré siempre feliz".
Con este pensamiento compró una linda jaula y esperó. Finalmente, el pájaro llegó, maravilloso, con sus nuevos colores, con historias diferentes para contar.
Cansado del viaje, se durmió. La niña aprovechó la oportunidad y cuidadosamente lo aprisionó en la jaula, para que nunca más la abandonara. Y fue a dormirse muy feliz. De madrugada, un gemido triste, la despertó.
- ¡Ah mi niña... qué has hecho? Se ha roto el encanto. Mis plumas se pondrán feas y yo me olvidaré de todos los cuentos...
- Sin la nostalgia, el amor desaparecerá...
La niña no le creyó. Pensó que terminaría por acostumbrarse. Pero eso no sucedió. El tiempo iba pasando y el pájaro iba transformándose.
Se le cayeron las plumas, el rojo, el verde y el azul de su plumaje se convirtieron en un triste color gris. Y sobrevino el silencio. También la niña se entristeció.
No, ese no era el pájaro que ella amaba. Y por la noche lloraba pensando en lo que le había hecho a su amigo... Pero un día, no soportó más y abrió la puerta de la jaula.
- Puedes marcharte, pájaro, vuelve cuando quieras...".
- “Gracias niña. Tengo que partir. Es necesario que me marche para que la nostalgia llegue y me den ganas de volver. Lejos, con añoranzas, muchas cosas buenas empiezan a crecer dentro de uno.”
Y el pájaro partió. Voló hacia sitios distantes. La niña contaba los días, y cada día que pasaba su nostalgia crecía...
- ¡Qué bien! - pensaba ella - mi pájaro está volviéndose encantado nuevamente... Y ponía flores en los jarrones a la espera de su amigo...
Sin que se diera cuenta, el mundo entero se fue poniendo encantado como el pájaro. Por que, en algún lugar, estaría volando. De algún sitio, cercano o distante, tendría que volver.
Por la noche, la niña se acostaba con nostalgias, pero también con la renovada esperanza del reencuentro.
¡Ah! Mundo maravilloso que guarda, en algún sitio secreto del Universo, en plena libertad, el pájaro encantado que se ama... Y que un día, con seguridad, volverá...

sexta-feira, outubro 07, 2005

Goodbye for you...


Acabou!

Não olhe pra mim!

Se desfaleça em mim!

Agora amor, sou eu que lhe digo é o fim!

Acabei de te esquecer,
E não vou mais sofrer!

Quero viver! Sem me perder,
Sem desfalecer, por você.

Acabou! Você matou o amor que eu tive por você.
Roubou a minha alegria,
Sugou toda a minha energia,
Semeou em mim uma euforia de te ter ao meu lado...

Mas... Isso acabou!
Nem a minha estrela chorou,
Nem o meu espelho se quebrou,
Nem a vida me abandonou,
E, nem o meu mundo acabou...

Acabou!

Você matou meus sentimentos,
Sentimentos esse que tive por você,
Dei-te o meu coração, mas...
Tomei-lhe de volta para mim,
Pois vou gritar e dizer para todos que...
Acabou!

Noeliyah

terça-feira, outubro 04, 2005

És segredo...


EL ARTE DEL MATRIMONIO

¿Cuál será el secreto de los casamientos duraderos? Parejas que conviven hace años hablan de paciencia, renuncia, comprensión.

En realidad, cada uno tiene su fórmula especial. No hace mucho, leímos las anotaciones de un escritor que nos parecieron muy interesantes.

El escritor afirma que un buen casamiento debe ser creado. En el casamiento, las pequeñas cosas son las grandes cosas.

Es nunca ser muy viejo para tomarse de las manos. Es recordar de decir “te amo”, por lo menos una vez por día.

Es jamás irse a dormir irritado. Es tener valores y objetivos comunes.
Es estar unidos al enfrentar el mundo. Es formar un círculo de amor que una a toda la familia.

Es proferir elogios y tener la capacidad para perdonar y olvidar.
Es proporcionar un clima donde cada uno pueda crecer en la búsqueda recíproca del bien y de lo bello.

Es no solo casarse con la persona justa, sino ser el compañero perfecto.
Y para ser el compañero perfecto es necesario tener buen humor y optimismo. Ser natural y saber actuar con tacto.

Es saber escuchar con atención, sin interrumpir a cada instante.
Es mostrar admiración y confianza, interesándose por los problemas y actividades del otro. Preguntarle qué lo atormenta, qué lo hace feliz, por qué está fastidiado.

Es ser discreto y saber el momento de dejar a su compañero a solas para que ponga en orden sus pensamientos.

Es distribuir cariño y comprensión, combinando amor y poesía, sin olvidarse de halagarlo y actuar siempre con cortesía.

Es tener la sabiduría para repetir los momentos del noviazgo. Aquellos momentos mágicos en los que la orquesta del mundo parecía tocar solamente para los dos.

Es ser el apoyo ante los demás. Es tener cuidado en el lenguaje, es ser firme, leal.

Es tener una atención más allá de lo trivial y lograr descubrir cuando uno de ellos se ha esmerado para presentarse al otro.

Un nuevo corte de pelo, un vestido diferente, detalles pequeños pero importantes.

Es saber dar atención a la familia del otro, pues con la unión de la pareja, las dos familias forman una unidad.

Es cultivar el deseo constante de superación.

Es responder dignamente y de forma justa por todos los actos.

Es ser grato por todo lo que uno significa en la vida del otro.
***
El amor real, por mantener sus raíces en el equilibrio, se va afirmando día tras día, a través de la estrecha convivencia.

El amor, nacido de una vivencia progresiva y madura, no tiende a terminarse, sino que se amplía, una vez que los involucrados pasan a conocer vicios y virtudes, manías y costumbres de uno y otro.

El equilibrio del amor promueve la práctica de la justicia y de la bondad, de la cooperación y del sentido del deber, de la afectividad y advertencia madurada.

Solo




PROMESSAS DE AMOR

A las personas les gusta hacer promesas...

Pero los apasionados son expertos en prometer, aunque no siempre logren cumplir lo que prometen.

A mí me gustaría prometerte la felicidad eterna, pero porque sé que no podré cumplir, deseo conquistar, día tras día, a tu lado, una felicidad posible...

Podría prometerte el mundo, pero eso no es algo que se pueda alcanzar, por eso deseo ofrecerme para construir contigo un mundo distinto, un mundo mejor, un mundo donde la paz no sea una ilusión.

Podría prometerte la luna, pero ese magnífico satélite no está en venta. Así, deseo ejercer un suave magnetismo, atrayéndote hacia mis brazos siempre que necesites de ellos...

Podría prometerte las estrellas, pero eso sería una utopía. Sin embargo, quiero y pue

do ser un tenue rayo de luz, siempre que enfrentes la oscuridad en tu camino.

Podría prometerte alfombrar las calles por donde andas con pétalos de flores y así suavizar tu caminar. Pero al ser imposible cumplir, deseo brindarte flores de ternura, siempre que tus pies estén cansados...

Podría hacer la promesa de obsequiarte con el castillo más lujoso del mundo, pero seguramente no cumpliría...

Por ello, deseo tejer con el hilo invisible del amor, un nido de fraternidad y paz, consolidado en el hogar.

Podría prometerte amor exclusivo, pero no puedo hacerlo, pues otras personas ya han conquistado mi corazón.

Cuando nací, los brazos de mis padres fueron mi primera cuna; cuando precisé de amigos, los encontré; cuando descubrí los lazos de ternura de mis abuelos y otros familiares, a ellos dediqué mi amor.

Podría prometer recitarte las poesías más hermosas del mundo, pero no tengo ese don.

Así, deseo solamente buscar las palabras correctas para decírtelas en los momentos precisos y edificar con ellas el puente del diálogo, que nos dejará próximos en todas las situaciones.

Podría prometerte bellos regalos en tus cumpleaños, en cada fecha importante para nosotros, pero temo un día no lograr éxito.
Por esa razón, deseo brindarte flores de amistad y afecto todos los días, porque todos los días serán importantes para nosotros.

Y, si por acaso un día yo no lo hago, socórreme ligero, pues estaré precisando mucho de ayuda.

Podría prometerte una familia feliz, con hijos sanos e inteligentes, pero eso no depende de mí.

Si embargo, si Dios nos confía sus hijos para alegrar nuestra unión, deseo dar lo mejor de mí en favor de esos viajantes del infinito, sean inteligentes o no, saludables o no, cariñosos o no...

Podría prometerte no cometer errores jamás, pero no puedo asegurar eso, so pena de traicionarme en los minutos siguientes.

No obstante, deseo dedicar esfuerzos constantes por la auto superación. Y si viniera a fallar, rogaré el perdón por mi debilidad.

En fin, podría hacerte mil promesas, como tantos apasionados...
Podría decirte muchas palabras sin sentido o vacías...
Pero, si no prometo darte todo lo que desearía, puedo brindarte mi amor sincero.

Espero que tú también no me prometas nada, sólo deseo que aceptes mi corazón, como prueba de mis más elevadas intenciones.

Y, cuando un día el crepúsculo de la existencia se aproxime y nos encuentre lado a lado, ahí, entonces, podré asegurar que superamos juntos una ardua batalla, y que las promesas que no hice se realizaron...